Paz y Gracia Para Cada Día

marjorieApártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela. (Salmos 34:14)

Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo. (Salmos 119:165)

Muy amados consiervos:

Oro que la paz de Cristo llene su vida, cada día.

Vivimos en medio de un torbellino de problemas: Problemas en la sociedad: violencia, inseguridad, desviaciones sexuales, robo, corrupción, decepciones, envidias, malos gobiernos, etc. Problemas en la congregación: ves la gente entrar y salir en la congregación, tu trabajas, das tu tiempo, tu dinero, tu familia y finalmente la gente te critica, se van de la iglesia hablando mal de ti, y tienes que perdonar y “olvidar la ofensa” pero cuando pasa el tiempo la herida se hace llaga y la paz hace maletas y se va de nuestra vida Y para añadir dolor. Vienen los problemas familiares: un cónyuge herido, un hijo en rebelión, falta el dinero, etc

Y como dice el apóstol: “de afuera conflictos y de dentro temores” (2 Corintios 7:5) Vienen los problemas personales: temores, inseguridades, amargura, cansancio, falta de fe, culpa, pecados, cuestionamientos, pereza, frustración, etc. ¡Y esto no quiere decir que todo vaya mal! ¡No! Suceden muchas cosas buenas a tu alrededor, pero hay momentos de tanta oscuridad que no apreciamos la luz.

Al principio de este año Dios me dio una palabra: “Este año sería un año de paz.” Yo lo traduje como “un año sin problemas”, y como sabrán, no fue así. Cada año me digo: este fue el año que he sufrido el peor de los problemas de mi vida. Así que no esperé problemas, PERO, ¡oh sorpresa! He vivido en estos 8 meses una gama de situaciones dolorosas, como en ningún otro año de mi vida.

Con lágrimas le digo: No ha sido fácil apartarme del mal y más aún, hacer el bien, no ha sido fácil no soltar las aguas y pasar por alto la injuria (Proverbios 17:14 y 12:16). Perdonar, como estilo de vida y no como algo esporádico. Oír palabras que me eran como navajas que cortaban mi alegría y apagaban mi sonrisa. Y a pesar de todo esto le digo: ¡SORPRENDENTEMENTE he tenido paz! Tener paz me ayudó para enfrentar el dolor, por eso empecé esta carta con una oración por ti, bendiciéndote con paz.

Guardar la ley trae paz. Somos siervos de Dios, conocemos la palabra. Si no permites que nadie te diga lo que debes hacer, corre al Señor y a su Palabra. Date una cita contigo mismo, enciérrate con tu Señor, remójate en el Espíritu y Su palabra. No te disminuyas, es pecado guardar el dolor, como me dijo mi esposo una vez: “La amargura y la depresión son pecado.” Y ser pastores no nos deja fuera de esto. Así que comienza a echar tu carga sobre el Señor: tus pecados, tus heridas. Perdona. Oro que el olvido santo venga a ti, que aunque recuerdes, no te duela. Mucha paz tienen los que aman tu ley. Busca la paz y síguela. La carga no es tan grande; sólo lo parece (eso dice mi esposo).

Dios te ha dado la gracia, ahora solo esfuérzate en ella (2 Timoteo 2:2).

Recuerdo una vez que me sentía desanimada, me esforzaba tanto y parecía que nadie apreciaba mi esfuerzo y hacer el bien no era apreciado por nadie (bueno, eso parecía.) Y estaba en una Escuela Avanzada de Ministerio y fui a saludar a la hermana Gerda Brown. En cuanto me vio me dijo: “No te canses de hacer el bien”, y sólo sonreí. Dios bendiga a esta hermana preciosa que con su saludo me ministró.

Y después de limpiar su vida y ser remojado en Su Palabra y Su presencia, le comparto este pasaje de Filipenses.

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:6-8)

Ahora mire a los hermanos fieles. Quizás alguien falló, pero por un mal hermano, hay muchos más buenos hermanos. SÍ, si hay conflictos, pero hay esperanza. ¡Hay poder de Dios, hay gracia de Dios, hay provisión! Es posible que esté en medio de una tormenta, pero usted cuenta con Aquel que puede reprender la tormenta y hace callar los vientos. Dios no te manda donde Su gracia no te pueda sostener. Miremos al Señor, alto y sublime. Piense en lo honesto, lo puro, lo amable, verdadero, todo lo de buen nombre y si sólo hay una cosa buena: ¡EN ESTO PENSAD!

Busque una promesa y tómese de ella y haga lo que Dios le dirija hacer. ¡Ánimo! Seguiré orando que Dios te mantenga con paz.

Viene Escuela Avanzada en Chicago del 23 al 26 de septiembre. Si vive por esa área, ahí nos veremos. Reciba un abrazo y las oraciones del equipo de Escuela Avanzada.

En el amor de Cristo

Marjorie de Mondragón