Todo a su tiempo

Sara LontApreciados, pastores, líderes y consiervos:

Les saludo en el amor de Dios esperando se encuentren bien, gozando de salud y provisión de parte de nuestro Dios.

El apóstol Pablo en 2 Timoteo 4:2 anima a Timoteo en predicar la palabra, redargüir, reprender, exhortar con paciencia, a tiempo y fuera de tiempo. En esta ocasión me gustaría compartir algunas ideas basadas en la frase “a tiempo”. Ciertamente vivimos una época en la que el tiempo es determinante en nuestro diario vivir y la palabra de Dios nos amonesta a hacer buen uso de nuestro tiempo (Efesios 5:16).

Estoy segura que cada uno de nosotros entiende lo complicado que puede ser nuestro tiempo con tantas actividades que tenemos que llevar a cabo cada día: predicar, enseñar, exhortar, guiar, aconsejar, el trabajo, la familia, etc. La lista podría continuar, lo importante es saber si estamos llevando a cabo nuestras actividades a tiempo y cumpliéndolas en el tiempo de Dios.

Cuando yo era niña, recuerdo que en varias ocasiones desperté junto al mar. (No, hermano, no estaba soñando, era real.) Mis padres solían subirme a la camioneta en la madrugada cuando dormía, y al aclarar la mañana ya estaba frente al mar. No recuerdo nunca el haberme preocupado por ir en pijamas o si tendría ropa adecuada para el resto del día. Mamá solía tener todo preparado para cada tiempo. Lo único que yo disfrutaba en ese momento era la grandeza de la creación de Dios. ¡Hermosos tiempos aquellos! Como siervos del Señor, es trascendental entender que Dios tiene todo preparado para cada tiempo.

El libro de Eclesiastés nos enseña que hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar; tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo; tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de odiar; tiempo de guerra, y tiempo de paz. (Eclesiastés 3:1-8 LBLA)

Salomón, escribió acerca de los tiempos y concluyó diciendo que todo era vanidad. Nosotros necesitamos discernir los tiempos de Dios en nuestro diario vivir. Es bueno e importante estar ocupados en la obra, pero no hay que olvidar al Señor de la obra. Él ha preparado todo de antemano para que caminemos en ello. Estoy totalmente segura que Dios anhela una iglesia gozosa, feliz, y alegre aún en tiempos difíciles, porque sabe vivir y ocuparse en los tiempos de Dios.

Yo sé que todos sabemos lo que tenemos que hacer para discernir los tiempos correctos de Dios. Pero no quiero dejar pasar esta oportunidad de animarle a seguir adelante, es tiempo de dejar de estar demasiado ocupados y con tantas actividades que nos roban el tiempo más importante de nuestra vida. ¡Estar a los pies de Cristo, escuchando su voz, ampliando nuestro conocimiento de su palabra, memorizando la palabra! ¡Pasar tiempo con nuestros hijos y familias! En lo personal nunca podré decir que lo he aprendido todo, aún hay mucho por aprender. El Espíritu de Dios desea revelarnos los tiempos más hermosos que Dios ha preparado para que caminemos en ellos.

Sirvamos con alegría, con regocijo en nuestros corazones. Demos el tiempo más valioso de nuestras vidas a Dios. No debemos afanarnos por lo que necesitaremos para el resto del día, Él tiene todo preparado para cada tiempo.

Bendiciones a todos,

Pastora Sara Lont