Queridos Hermanos en Cristo,
Les saludo con esta escritura: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu”.
Parece que últimamente ha habido un nuevo énfasis sobre el valor de la oración. Personalmente doy gracias a cada uno de ustedes que oraron por mí el año pasado cuando casi morí tres veces cuando fui hospitalizada. Salí de allí con muchos tratamientos que no dieron resultados. Los doctores decían, “No podemos hacer más por usted, por sus riñones o la vejiga.” Pero la oración cambia las cosas, y Dios me sanó.
Quisiera compartir con ustedes algo de historia sobre la oración: En Agosto,1806, cinco estudiantes del Colegio Williams se reunieron en un rancho para una reunión de oración; lo que acostumbraban hacer dos veces por semana. De repente vino una tempestad con truenos y relámpagos, así que se refugiaron en un almiar. Al seguir en oración, Samuel John Mills compartió su carga que el Evangelio fuera enviado al mundo, y el grupo oró para que las Misiones Americanas llevaran este mensaje a través del Este. Esta reunión de oración llevada a cabo en Williamstown, Massachusetts está considerada como la chispa que incendió el apoyo Americano para Misiones Mundiales. En 1808, el grupo de oración y otros estudiantes del Colegio formaron “Los Hermanos”, una sociedad organizada para animar a sus miembros a tener una carga por una misión a la gente no alcanzada por el evangelio. Dentro de pocos años formaron la comisión para Misiones Extranjeras. Varios estudiantes, incluyendo a Adoniram Judson, fueron a Asia como misioneros; ellos fueron los primeros enviados de América en 1812.
Samuel John Mills se quedó en Los Estados Unidos para animar a otros, y ayudó a organizar La Sociedad Bíblica y La Sociedad Misionera Unida. En sus cincuenta años enviaron a más que 1250 misioneros. Después de150 años esta Comisión Americana ha mandado a casi 5000 misioneros a 34 diferentes campos. Y todo esto comenzó con cinco hombres jóvenes orando en un almiar. Nada puede tomar el lugar de la oración, ni dinero, ni programas. La verdad es que podemos hacer grandes cosas después de orar, pero no podemos hacer grandes cosas hasta que oremos. Así que el mensaje para nosotros es, “oremos.”
Les voy a dar un testimonio de algo que sucedió recientemente, mostrando el poder de la oración. Mi esposo y yo estuvimos ministrando en Acapulco con el Pastor Daniel Gonzáles. Después del culto la Pastora Silvia nos invitó a su casa para comer sopa de mariscos, su especialidad. Fuimos juntamente con cinco pastores, que habían venido del área de Zimapan, un pueblo cerca de las montanas, para ayudar en la construcción de la iglesia en Acapulco. Yo tuve la oportunidad de platicar con la Pastora Rosita Roja, quien me contó que por los problemas y los tiempos difíciles en México, algunos cristianos se habían enfriado y no fueron fieles en su asistencia a las reuniones en la iglesia. Ella, junto con otras seis hermanas, decidieron orar en el templo a las seis de la mañana cada día. Era difícil, hacía mucho frío en las montañas, pero fueron determinadas. La hermana de Rosita también se había alejado del Señor, se enfermó gravemente de diabetes y más tarde se quedó ciega. Una noche ella tuvo un sueño, que el pastor de la iglesia la llamó al frente y la hizo la pregunta, “¿De qué color son los flores que tengo en mis manos?” Ella respondió, “No puedo ver.” El pastor dijo “Si, puede ver”. “¿Qué color son?”
Ella despertó de su sueño y fue al baño, se acercó al espejo y para su sorpresa pudo ver. Se emocionó mucho y fue a compartir el milagro con su hermana Rosita. Como resultado había un avivamiento de nuevo entusiasmo y crecimiento en la Iglesia, y eso porque seis hermanas decidieron orar fervientemente, aun en la madrugada.
Hermanos, que apreciemos el privilegio de poder orar en cualquier tiempo, nuestro Padre nos escucha. Estamos esperando que Dios responda a muchas oraciones en este año. Aunque los tiempos son difíciles y hay ataques del enemigo contra los líderes, las familias, las iglesias, y el país, no somos vencidos. Somos más que vencedores en Jesucristo. No pierdan la esperanza, recuerden que sin una batalla no habrá victoria. Dios es fiel.
Gracias por sus saludos en el Facebook. Estamos orando por
ustedes.
Con mucho amor,
Bill y Gerda Brown
De parte del Equipo de La Escuela Avanzada

