Líderes y autoridad

David_LontMuy estimados pastores y líderes:

El asunto de autoridad espiritual es un tema de mucho interés en el Cuerpo de Cristo. Hay muchos que anhelan tener autoridad espiritual sobre otros, pero pocos que realmente hayan entendido el tema y que desean someterse a la autoridades espirituales que Dios ha establecido sobre sus vidas. Hay personas que tienen buenas intenciones y sinceramente quieren servir al Señor, pero en el proceso violan los principios de Dios en cuanto a la autoridad espiritual. También hay muchos otros que tienen un corazón rebelde en contra de la autoridad, quienes insisten en llevar a cabo su propia agenda, sin tomar en cuenta las instrucciones o consejos de las autoridades que hay sobre sus vidas. Son aquellos que tienen un espíritu independiente y no ven la necesidad de someterse a nadie.

En muchos lugares ha habido una multiplicación de iglesias y nuevos pastores. Algunos de ellos han sido establecidos bajo un orden y por la voluntad de Dios. Pero otros se han levantado por su propia cuenta, sin instrucciones claras de parte del Señor, o por causa de divisiones. Una iglesia/ministerio que inicia por causa de divisiones no perdurará mientras no se trate con la raíz de rebelión. Un ministerio que se levanta por su propia cuenta, sin la confirmación del Señor, no tendrá la aprobación de Dios ni Su verdadera unción.

Fuego Extraño

Un relato de las Escrituras que nos debe infundir un santo temor por la autoridad y la santidad de Dios es la historia de los hijos de Aarón, el sumo sacerdote, Nadab y Abiú.

1Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. 2Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. (Levítico 10:1-2)

Nadab y Abiú sirvieron como sacerdotes, pero no era la intención del Señor que sirvieran de manera independiente. Dios había designado a Aarón como sumo sacerdote, y el aceite de la unción había sido derramado sobre su cabeza. Aarón era la autoridad en cuanto a asuntos del ministerio, y sus hijos eran sus ayudantes, sirviendo bajo su autoridad. En el capítulo 9, Aarón ofrece sacrificios con sus hijos sirviendo a su lado. El indicado para dar las instrucciones y para iniciar los sacrificios era Aarón.

El fuego extraño es un servicio sin orden, un servicio sin obediencia a la autoridad. Nadab y Abiú habían visto cómo Aarón ofrecía incienso, y les parecía algo tan fácil, tan simple. Ellos creían que podían hacer lo mismo y que Dios se agradaría de su trabajo. Pero no tomaron en cuenta la autoridad establecida por Dios.

¿Fuego extraño o servicio acepto?

Debemos considerar que el ofrecer un servicio correcto a Dios y el ofrecer fuego extraño se parecen mucho a simple vista. Sin embargo, son dos cosas muy distintas. El verdadero servicio a Dios es un servicio que Dios mismo inicia. Cuando servimos bajo la autoridad de Dios, nuestro servicio es acepto y agradable para el Señor. Por otra parte, el hacer un servicio propio, sin conocer la voluntad de Dios ni vivir en sujeción y obediencia, es ofrecer un fuego extraño. Se puede hacer ese servicio de todo corazón y con muy buenas intenciones, pero terminará siendo una obra muerta.

La vida de Saulo antes de su encuentro con Cristo es un buen ejemplo de un varón de buenas intenciones que estaba ofreciendo un fuego extraño a Dios. Saulo perseguía a los cristianos porque los consideraba una amenaza a la religión judía. Tenía un gran celo por Dios, según su propio criterio, pero no conocía la voluntad de Dios ni estaba sujeto a Su autoridad. Dios tuvo que llamarle la atención de una forma muy fuerte para que él pudiera entender su necesidad de someterse a la autoridad de Dios en Cristo Jesús.

En el caso de Nadab y Abiú, intentaron hacer la obra del ministerio aparte de Aarón, su autoridad, y así se separaron también de la autoridad de Dios. La respuesta de Dios fue de rechazo hacia la obra que hacían, y el juicio de Dios cayó sobre sus vidas. Ambos cayeron muertos ante la presencia de Dios. Si parece que nuestro servicio al Señor está cada vez más débil o muerto, quizá sea un buen momento para examinar nuestros corazones, si estamos sirviendo bajo la autoridad delegada por Dios, o si nos hemos levantado con un espíritu independiente.

La importancia de hacer la voluntad de Dios

Es fácil decir: “Si él lo puede hacer, yo también lo puedo hacer.” Sin embargo, el ministerio no se trata de habilidades o talentos, sino de obediencia, llamamiento, una relación correcta a la autoridad. El rey Saúl aprendió demasiado tarde que la obediencia es mejor que el sacrificio. En el Reino de Dios, no hay lugar para el servicio aislado e individual. Recordemos las palabra del Señor Jesús:

21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. (Mateo 7:21-23)

Hoy en día hay muchos que intentan servir a Dios de manera independiente. Nunca han estado bajo autoridad y sin saberlo están pecando en contra de Dios.

Una palabra de ánimo

Quiero animar a cada líder a mantenerse bajo la autoridad que Dios ha puesto en su vida. Es cierto que en lo natural puede que tú tengas dones o habilidades así como tu autoridad. Puede que tengas buenas ideas, creatividad para el ministerio que tu autoridad no ve ni toma en cuenta. Puede ser que sientas que tu líder está impidiendo el desarrollo de tu llamamiento o dones ministeriales. Pero resiste a la tentación de hacer tu voluntad. Ora por tu pastor o líder. Sométete a la autoridad que Dios ha puesto sobre tu vida, porque sólo así podrás hacer la voluntad de Dios y cumplir tu llamamiento y destino en Cristo.

Recuerda, tu pastor no es un estorbo a tu crecimiento y desarrollo ministerial, sino una extensión de las “manos del Alfarero”, formándote en la vasija hermosa que Dios quiere que seas. Si te mantienes bajo la autoridad del Señor, Dios te levantará. Sí, requiere de humildad y mucha paciencia, pero tu carácter está siendo formado por Dios, y sobre todo, tendrás la aprobación del Señor porque estás bajo Su autoridad.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; (1 Pedro 5:6)

En Cristo,

Pastor David Lont

de parte del Equipo de
Escuela Avanzada de Ministerio