Mensaje del Apóstol Bill Brown

Bill y Gerda BrownMarzo de 2012

Queridos Pastores y Líderes:

Saludos en el maravilloso nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

En verdad, este es un día hermoso para servir al Señor, espero se encuentren disfrutando de sus bendiciones en el lugar en donde estén y bajo el ministerio que ejerzan.

Quiero hacerles una retadora pregunta a través de esta carta. Muchas veces debemos responder a preguntas que preferiríamos evadir, ya que la respuesta nos confronta ante una verdad que no siempre es placentera.  Sin embargo, sabiendo que la bondad de Dios es la que nos guía al arrepentimiento, haré la pregunta.

¿Valoras a las personas, por quiénes son, o por lo que hacen?

Como pastores y líderes, nuestras expectativas muchas veces son altas y si las personas no las alcanzan ¿cómo les respondemos? ¿Los criticamos, o los seguimos amando aun y cuando no han alcanzado el nivel que de ellos esperábamos? He observado a personas terriblemente heridas debido a una actitud de desaprobación por parte de sus líderes. Cada persona es diferente y tiene distintas aptitudes y habilidades, por lo cual, nuestro liderazgo debe ser comprensivo.

Recuerdo que una ocasión cuando era pequeño; estaba viendo la caricatura de un venadito llamado “Bambi”, quien estaba criticando seriamente a una zorrilla pequeña de nombre “Flor”. El consejo que su madre le dio es: “si no puedes decir algo lindo de ella, entonces mejor no digas nada”. Yo me inclino a utilizar esta filosofía en la mayoría de los casos. Es cierto, deseamos que la gente mejore y haga su mayor esfuerzo; sin embargo la crítica no necesariamente ayuda, al contrario, como generalmente sucede, empeora las cosas en lugar de aconsejar, instruir y edificar. Afortunadamente, el Señor no nos trata de manera negativa ni abusiva.

Podemos leer en Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Sus pensamientos acerca de nosotros son de ánimo y con su ayuda, podremos alcanzar un nuevo nivel.

Las duras palabras de la crítica son muy hirientes. Muchas veces esperamos que se tenga madurez para lidiar con ellas, pero debemos darnos cuenta de que todos, incluyéndonos a nosotros mismos, no siempre estamos listos y dispuestos a sobreponernos. ¿En dónde quedan la empatía, el perdonarnos y amarnos, cuidarnos y animarnos los unos a los otros? He visto que a veces los daños son irreparables cuando el liderazgo actúa de manera crítica, hiriente, sarcástica e insensible.

Siempre queremos darle al Señor lo mejor. Sin embargo, en algunas ocasiones, en nuestro afán de ayudar a otros, excedemos los límites de corrección al tratar de que otros alcancen nuestro nivel. Cada persona se mantiene o cae en su propia relación con su maestro, Jesucristo, y mientras que nosotros nos preocupamos en elevarlos al nivel más alto posible, es imperativo que cuidemos el no lastimarlos, causándoles desánimo o haciéndoles sentir inferiores o incompetentes.

He descubierto que no todas las personas tienen el mismo nivel de habilidades. Sin embargo, debemos ser misericordiosos con ellos debido a sus áreas débiles; recordemos que no somos nosotros el modelo. Sin embargo, somos facilitadores y fomentadores de la fe, junto con ellos.

Aquéllos con los que Jesús fue verdaderamente áspero, fue con los escribas y fariseos, a quienes inclusive llamó hipócritas y engañadores, pero tuvo mucha compasión para con los demás. Él es nuestro ejemplo. Cada uno de nosotros debemos preguntarnos ante toda situación: ¿Qué haría o diría Jesús?

¿Conoces a alguien a quien le hayas hablado con severidad o con quien hayas sido abusivo o a quien hayas rechazado, y como resultado ya no responde igual que antes? Esto puede ser por causa de que se sientan heridos y necesitan que les trates con amabilidad. La percepción es casi siempre más real que la realidad misma.

Mateo 5:23, 24 dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.”

Toma el camino de la humildad y pide perdón; si lo haces, te garantizo que en el futuro tendrás mayor cuidado en tu trato hacia los que están bajo tu liderazgo y/o con tus colaboradores. La prevención es mejor que la cura. Ser maduro no significa ser más grande, más fuerte, ni más duro y severo, sino es saber cómo controlar tu manera de pensar y tus acciones; la verdadera gentileza y humildad son mantener nuestra fuerza bajo control.

Efesios 4:15, nos recomienda: “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”.

Anhelamos que las ricas bendiciones de Dios abunden en ustedes y sus seres amados. Nuestros pensamientos y oraciones están con cada uno; quedamos en espera de sus comentarios.

Suyos en Cristo,

Bill y Gerda Brown

Un pensamiento en “Mensaje del Apóstol Bill Brown

  1. Santiago Guadarrama

    Muchas gracias por su mensaje, verdaderamente nos ubica en una realidad que a veces no queremos aceptar. Esperamos a veces que los demas sean como nosotros cuando en realidad cada uno es diferente. Hace tiempo que hemos entendido esto, pero siempre debemos tener en cuenta que “la verdadera gentileza y humildad es mantener nuestra fuerza bajo control” tal y como lo hizo nuestro Amado Señor.
    Dios les bendiga Pastores, y reciban saludos tambien de Lupita mi esposa desde Centro Cristiano Yautepec en Morelos Mex. Un abrazo con nuestro cariño.

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